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En 2008, Rubí Marisol de 16 años de edad fue asesinada violentamente por Sergio, su pareja, quien aparentemente actuó por “celos”. A raíz de ello, Marisela, madre de Rubí, se dedicó a cuidar a su nieta y a buscar justicia para su hija asesinada, convirtiéndose así en una defensora de derechos humanos.
Después de un proceso de búsqueda, Marisela logró que Sergio fuera trasladado de Zacatecas a Juárez para ser juzgado. Él confesó que había matado a Rubí y señaló en dónde había depositado su cuerpo. El tribunal oral a cargo consideró que no existían pruebas suficientes para condenar a Sergio, por unanimidad lo absolvió del cargo de homicidio agravado y fue puesto en libertad. El caso llegó a apelación a raíz de lo cual se condenó a Sergio a 50 años de prisión, pero en el tiempo transcurrido entre la sentencia de primera instancia y ésta, Sergio huyó y hasta la fecha no se sabe su paradero.
Pese a las amenazas sufridas, Marisela realizó un sinfín de acciones para que el asesinato de su hija no quedara impune y para presionar a las autoridades a que encontraran a quien lo había cometido. Una de ellas tuvo lugar el 16 de diciembre de 2010 en el Palacio de Gobierno del estado de Chihuahua, a donde acudió para reclamar justicia por la muerte de su hija. Ese mismo día y en ese mismo lugar, un hombre le disparó a Marisela quitándole la vida.
Marisela estuvo en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en noviembre de 2010, fue parte de la ceremonia de premiación de los concursos “Género y Justicia 2010” ya que su caso fue materia del trabajo que obtuvo el segundo lugar del concurso de reportaje. |